Tus brazos se extienden por toda mi alma, acarician mis pasos, se impregnan en los días, busco la lógica de la fascinación en argumentos sólidos y todo me lleva a un estallido continuo entre tus palabras y tus ojos. La noche es una espera interminable de ti y doy una vuelta tras otra en la insomnica necesidad. Y ¿Qué importa si toreo al aire en pleno andén del metro? ¿Qué importa si la sonrisa no se me borra del rostro? ¿Qué importa lo demás? Si tú no dejas de estar en cada segundo, si eres una constante en toda ecuación imaginable.
Abro la obligaciones, se me olvidan los deberes, camino la ciudad y todo yo solo anhela el calido espacio en el que existes, en el que tu mirada desmorona las formas, en el que tu charla colma mis ideas, en el que los links y el chat son un recurrente de mutuo conocimiento.
Tus brazos se extienden por toda mi alma y no quiero soltarlos.
Arturo Lizarraga Osorio
No puedo dejar de leer tus palabras; tienen un ritmo hipnotico pero al mismo tiempo, un ritmo nervioso, igual que lo querias comunicar, igual que la ciudad en que vives. Gracias por compartirlas; me fascinan; especialmente el poema, casi "haiku," un "frankenstein" de letras de los Beatles. Muy creativo. Gracias, Arturo. (perdoname que no puedo expresarme tan bien en tu lenguaje.)
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