viernes, 18 de junio de 2010

180610

Entre la decepción y la tristeza un frió recorre el pensamiento, las costumbres se pierden y todo es un gélido alarido de incertidumbre. Me fumo la conciencia y la resignación no es un espacio contemplado en un simulacro de vida que se desvanece entre mis dedos.

Camino entre parques y silencio, entre multitudes lejanas, entre euforias ajenas. No encuentro un sitio, un prado, un recuerdo, un siniestro para refugiarme en una desolada congregacion de soledades.

Mis manos se desgastan compitiendo congeladas contra un teclado inhóspito aferrado a la nostalgia perdida. La urbe se cruza intempestiva por los sentidos y todo es un desierto desmenuzado en lluvia y en neblina.

Arturo Lizárraga Osorio

jueves, 17 de junio de 2010

170610

Mi mirada cansada y triste perdida en una línea de metro oblicua y extraviada. El sonido de un antiguo corrido olvidado en la armónica revolucionaria de un mendigo. Y los rostros ajenos de los pasajeros.

Los cristales pasan cual espejo divergente en un trayecto silencioso y afónico. Ya el dolor pesa tanto que el corazón amenaza con salirse por el alma.

La ciudad es un desierto de concreto llovido y yo recorro sus entrañas cual sigiloso espectador subterráneo.

Arturo Lizárraga Osorio

lunes, 14 de junio de 2010

Cae la noche

Prosapia cuestionada
Rosas desprendidas en silencios prolongados,
La custodia implícita de un noche lejana
Y el insomnio voluntario
Direccionando el teclado.

Dos golpes de parsimonia
De liquido negro supurando las paredes
Duendes múltiples extendidos por los dedos
En la fórmica resolución
De simples fundamentos.

Cae el cielo,
Cae la tierra,
Cae la noche,
Cae eterna.

50 conjuntos de escarabajos
Entre la espera inconsciente
De tintas correctas
Y corro a casa.

Cinco encendedores en el bolsillo
No son suficientes
Para un cigarrillo
Intranquilo,
Vacilante
Y mortífero

Cae el cielo,
Cae la tierra,
Cae la noche,
Cae eterna.

Arturo Lizarraga Osorio