Memorias de dolor
Pegadas al cenicero
Escurriendo por el espejo del baño
transitando por el insomnio.
Memorias de dolor
De poemas lamentables
Y de lágrimas continuas,
fugadas en manos solitarias,
en camas vacías.
Recorren la noche y el día,
se dejan en perpetuidad
de besos extraviados.
Adolecen
Carecen
Aparecen
Desaparecen
Continúan
Abrazan
Envuelven.
Memorias de dolor
La ilusión se ha ido
La maqueta en escombros
Y labios perdidos.
Arturo Lizárraga Osorio
viernes, 22 de julio de 2011
martes, 19 de julio de 2011
Banca en el camellón
Salio corriendo, su cuerpo le temblaban y el hedor a madrugada no lo disimulaba, busco en los bolsillos del saco el último cigarro de la cajetilla y prosiguió por todas las avenidas. Por fin se detuvo, una banca en el camellón parecía el lugar indicado para fumar y tomar un respiro.
?Cómo había sucedido aquello? ?Qué había pasado? La noche era casi día y él no encontraba explicación a tanto caos y a tanta furia.
Un incidente de antro y el no pudo controlarlo, postulo su paciencia en el momento en que vio a sus amigos alborotados, fue con la firme convicción de separarlos de tranquilizar las cosas, de pronto sintió el cristal estallarle en la cabeza, vio su sangre goteando en el suelo, no se espero ni se miro las ropas, volteo con los puños cerrados surcando un aire pesado de bar a media juerga... Ritmos de violencia, baile entre golpes y botellas volando, todo objeto era un arma.
Cayó, su posición no fue limitante para seguir repartiendo el enojo contenido contra el mundo. Escuchó la voz de su novia gritándole a lo lejos, las suplicas de los imparciales, las amenazas de los de seguridad, nada parecía detenerlo. De pronto, una mano pequeña pretendió sujetarlo de la camisa, por los anillos y su tamaño podía suponer que era Rita queriendo levantarlo. "Ha parar" pensaba, "por ella, si la amas, para", pero sus brazos habían cobrado voluntad propia, se impulsaban con desesperada rabia sobre todo frente a ellos.
Varios sonidos secos, los gritos aumentaron, explosiones enjundiosas, olor a pólvora y Rita yace a su costado, los ojos de susto plasmados en el último suspiro mientras se desvanecía. Ella a su lado, sin aliento y sin palabras. Un nuevo disparo. Él se incorpora... Salio corriendo... Una banca en el camellón parecía el lugar indicado para fumar y tomar un respiro.
Arturo Lizarraga Osorio
?Cómo había sucedido aquello? ?Qué había pasado? La noche era casi día y él no encontraba explicación a tanto caos y a tanta furia.
Un incidente de antro y el no pudo controlarlo, postulo su paciencia en el momento en que vio a sus amigos alborotados, fue con la firme convicción de separarlos de tranquilizar las cosas, de pronto sintió el cristal estallarle en la cabeza, vio su sangre goteando en el suelo, no se espero ni se miro las ropas, volteo con los puños cerrados surcando un aire pesado de bar a media juerga... Ritmos de violencia, baile entre golpes y botellas volando, todo objeto era un arma.
Cayó, su posición no fue limitante para seguir repartiendo el enojo contenido contra el mundo. Escuchó la voz de su novia gritándole a lo lejos, las suplicas de los imparciales, las amenazas de los de seguridad, nada parecía detenerlo. De pronto, una mano pequeña pretendió sujetarlo de la camisa, por los anillos y su tamaño podía suponer que era Rita queriendo levantarlo. "Ha parar" pensaba, "por ella, si la amas, para", pero sus brazos habían cobrado voluntad propia, se impulsaban con desesperada rabia sobre todo frente a ellos.
Varios sonidos secos, los gritos aumentaron, explosiones enjundiosas, olor a pólvora y Rita yace a su costado, los ojos de susto plasmados en el último suspiro mientras se desvanecía. Ella a su lado, sin aliento y sin palabras. Un nuevo disparo. Él se incorpora... Salio corriendo... Una banca en el camellón parecía el lugar indicado para fumar y tomar un respiro.
Arturo Lizarraga Osorio
jueves, 14 de julio de 2011
Eno Tsal
Sorprendidos, alumbrados por la alfombra, resplandecen: El frente a ella, ella frente a El. Noche de inocencia cubierta en deseo, los sonidos son la música de su piel y de sus labios.
Sus manos vertiginosas, buscándose, reconociéndose, prodigándose. El tiempo pasa detenido y cada uno se estampa en el otro, tatuando el aroma de aliento mutuo. La necesidad es la cúspide de mares ebullecientes dibujando el futuro.
El la calca con sus palabras, ella lo levanta entre su tacto, lo dos dejan el mundo para crearse uno propio, apartado, intimo, irrepetible. La noche es cómplice y las paredes son testigos, luna de amor escurriendo por sus cuerpos.
Condenados uno por el otro no dejaran ya de amarse...
Arturo Lizarraga Osorio
Sus manos vertiginosas, buscándose, reconociéndose, prodigándose. El tiempo pasa detenido y cada uno se estampa en el otro, tatuando el aroma de aliento mutuo. La necesidad es la cúspide de mares ebullecientes dibujando el futuro.
El la calca con sus palabras, ella lo levanta entre su tacto, lo dos dejan el mundo para crearse uno propio, apartado, intimo, irrepetible. La noche es cómplice y las paredes son testigos, luna de amor escurriendo por sus cuerpos.
Condenados uno por el otro no dejaran ya de amarse...
Arturo Lizarraga Osorio
miércoles, 13 de julio de 2011
Seco
Seco,
Impaciente,
Acaparado en un piano
Que se derrama a pedazos.
Seco,
Expectante,
Soñador de miradas
Entre plegarias e ilusiones.
Te contemplo entre recuerdos,
En recortes de domingo,
En tardes calladas
Por la espera de la próxima semana.
Desperdicio tinta,
Procuro
Y...
Busco la forma,
La síntesis,
La noción
Y...
Te contemplo una vez más,
En trayectos de clausura,
En anhelos permutados,
En papel
Y música vaga.
Seco,
Quiero decirte
Y me haces tímido,
Serio...
Seco,
En mute,
En contemplaciones
Y en espera.
Arturo Lizarraga Osorio
Impaciente,
Acaparado en un piano
Que se derrama a pedazos.
Seco,
Expectante,
Soñador de miradas
Entre plegarias e ilusiones.
Te contemplo entre recuerdos,
En recortes de domingo,
En tardes calladas
Por la espera de la próxima semana.
Desperdicio tinta,
Procuro
Y...
Busco la forma,
La síntesis,
La noción
Y...
Te contemplo una vez más,
En trayectos de clausura,
En anhelos permutados,
En papel
Y música vaga.
Seco,
Quiero decirte
Y me haces tímido,
Serio...
Seco,
En mute,
En contemplaciones
Y en espera.
Arturo Lizarraga Osorio
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