Sonámbulo en la ciudad me detengo en la esquina siguiente debajo de la cornisa y bajo el humo del cigarro busco refugio a una lluvia que no deja descongelar los huesos, me acurruco en las memorias y el parecer es un síntoma crónico de recuerdos mutuos; de tu deseo enredado en mi cuerpo; de tus discursos desnudando mi inicio; de mi mirada fúrica y tierna ansiosa en ti.
Me prodigo por la desesperación de tenerte, de escurrirme por tus formas, de deslizarme por tu vientre
Me pasmo en el pensamiento, en el anhelo. Húmedo entre la niebla y las calles, codicioso por aventurarme entre la fantasía de nosotros cobijados por una tarde que te extraña en inmensidades desproporcionadas.
Inhalo los conductos del pavimento mojado, me estoy quieto con el intento de provulsionarnos ágiles y dúctiles en un espacio donde no existen pólizas ni estados de resultados; en un comienzo mágico de cariños y de besos, exento de trabajo y de ojos cansados.
Te extraño entre tanta ciudad y tanta gente simplemente te extraño.
Arturo Lizárraga Osorio