jueves, 22 de octubre de 2009

Intitulado 367

Fecundado en inanición
El cronómetro complejo de un día prolongado
Se detiene en el mismo resquicio
Un segundo tras otro.

La sinfonía catatónica
De un ordenador estéril
Se exprime en la imposibilidad
De una quietud estruendosa
Y la segmentación de las facetas
Es un encuadre simplista.

Demonios improvisados
en el colapso de la necesidad
Sucumben en tierras desiertas
Y ciudades disfrazadas.

Propósitos condescendientes
Hurgan en los resquicios desalentados
De espíritus maltratados.

Complejidades,
Necesidades,
Deseos,
Desesperanzas,
Caos.

Fecundado en plural
La depredación
Es un tiempo continuo
En un limite
Ilimitado.

Arturo Lizarraga Osorio

lunes, 12 de octubre de 2009

OPAR 01

Busco de madrugada
Tu cuerpo ausente en mis brazos
Y tus labios lejanos
Secuestrados
Por una ciudad de distancia.

La oscuridad
Es un desolado resquicio
De tu distancia nocturna,
La intensidad de la disvacilación
Entre solvencias insuficientes de ti.

Dormir contigo
Y sin ti a un lado
La complejidad disoluta
De la madrugada
En un sueño difícil de recobrar.

Busco de madrugada
El confort de tu cuerpo
Distante al mio
Y la necesidad
Es un juego complejo
En una noche que parece no acabar.

Arturo Lizarraga Osorio

viernes, 9 de octubre de 2009

El Solista

En la universidad tuve la fortuna de tener buenos y malos maestros, pero sin duda, no se me olvidaran las clases con Memo Arriaga, no sólo por lo que ha logrado hacer como escritor, sino por su forma simple y sencilla de ver y hacer las cosas, una de sus grandes lecciones fue enseñarnos a ver cine y una de sus principales premisas era que la buenas películas no son aquellas en donde salimos fascinados por los efectos especiales, ni por su diseño de audio, ni por su ritmo de edición, ni por ningún otro tecnicismo. Las buenas películas son aquellas en donde no se nota ninguna de estas nociones. Es decir las buenas películas no brillan por sus despliegues técnicos, sino por su conjunción y equilibrio de todos y cada uno de ellos, llenándonos y brindándonos el confort de una buena historia que se nos queda en los ojos, en los oídos, pero sobre todo en la memoria.

El miércoles pasado, tuve la fortuna de ver El Solista, había escuchado comentarios favorables respecto a esta producción y si he de ser sincero, no la fui a ver ni por los comentarios ni recomendaciones, no me interesaron los pedazos de actores que soportaban esta película, la fui a ver, porque vi que narraba la historia de un músico y como buen músico frustrado, me llamaba la atencion introducirme en la vida de uno de ellos.

Con tintes de cine independiente, la película transcurre en un drama sencillo y alejado de pretensiones, las actuaciones de Downey y de Foxx son destacadas sin llegar a opacar el conjunto de la obra, dándole a su trabajo el toque adecuado de credibilidad fundamental para el desarrollo de la trama. El despliegue técnico es indicado, dejando de lado errores comunes de edición, audio, iluminación, continuidad, etc...; pero sobre todo se aleja de soberbia visual e intelectual que a la larga solo logran confundir al espectador.

La historia basada en hechos reales, nos lleva al reconocimiento del otro y al entendimiento del prójimo, mediante una anécdota sencilla que es perfectamente entendible y que se aleja de los clichés del cine hollywoodense, dando como resultado una película llena de humanidad y de humanismo, apta para toda la familia y que puede ser apreciada desde diferentes ángulos semióticos.

Si no tienen nada que hacer en estos días, los invito que la busquen en las carteleras y vayan a disfrutar de una buena película que les aseguro les dejara mucho en que pensar y un muy buen sabor de boca.

Arturo Lizarraga Osorio