lunes, 31 de octubre de 2011

Fardo 01

?Cómo no saberte?
?Cómo no adivinarte?
Perdida de vista,
Al otro lado de la homilía.

Llegas,
Te escondes,
Te ahuyentas de mí y te separas,
Inconsciente de que te he reconocido
Aún antes de tu presencia.

Eres Tú,
En ocasos de semana,
En tardes de noche
Y fragancia sacra.

Eres Tú,
Con todo lo que aún no eres,
Con bosques y con mares,
Con plegarias de un espacio mutuo distante
Y todavía fresco.

?Cómo no saberte?
Si eres Tú,
Llenando el otro lado
Con síndromes de alegría,
Te instalas en la ansiedad
Y en la indiferencia,
En la estrategia,
En el juego,
En Ti.

?Cómo no adivinarte?
Si eres Tú,
Solo Tu,
Intoxicante,
Viva,
Inimaginable.

?Cómo no saberte?
Si eres Tú,
Del otro lado,
Eres Tú.

Arturo Lizárraga Osorio

viernes, 22 de julio de 2011

Memorias de Dolor

Memorias de dolor
Pegadas al cenicero
Escurriendo por el espejo del baño
transitando por el insomnio.

Memorias de dolor
De poemas lamentables
Y de lágrimas continuas,
fugadas en manos solitarias,
en camas vacías.

Recorren la noche y el día,
se dejan en perpetuidad
de besos extraviados.

Adolecen
Carecen
Aparecen
Desaparecen
Continúan
Abrazan
Envuelven.

Memorias de dolor
La ilusión se ha ido
La maqueta en escombros
Y labios perdidos.

Arturo Lizárraga Osorio

martes, 19 de julio de 2011

Banca en el camellón

Salio corriendo, su cuerpo le temblaban y el hedor a madrugada no lo disimulaba, busco en los bolsillos del saco el último cigarro de la cajetilla y prosiguió por todas las avenidas. Por fin se detuvo, una banca en el camellón parecía el lugar indicado para fumar y tomar un respiro.

?Cómo había sucedido aquello? ?Qué había pasado? La noche era casi día y él no encontraba explicación a tanto caos y a tanta furia.

Un incidente de antro y el no pudo controlarlo, postulo su paciencia en el momento en que vio a sus amigos alborotados, fue con la firme convicción de separarlos de tranquilizar las cosas, de pronto sintió el cristal estallarle en la cabeza, vio su sangre goteando en el suelo, no se espero ni se miro las ropas, volteo con los puños cerrados surcando un aire pesado de bar a media juerga... Ritmos de violencia, baile entre golpes y botellas volando, todo objeto era un arma.

Cayó, su posición no fue limitante para seguir repartiendo el enojo contenido contra el mundo. Escuchó la voz de su novia gritándole a lo lejos, las suplicas de los imparciales, las amenazas de los de seguridad, nada parecía detenerlo. De pronto, una mano pequeña pretendió sujetarlo de la camisa, por los anillos y su tamaño podía suponer que era Rita queriendo levantarlo. "Ha parar" pensaba, "por ella, si la amas, para", pero sus brazos habían cobrado voluntad propia, se impulsaban con desesperada rabia sobre todo frente a ellos.

Varios sonidos secos, los gritos aumentaron, explosiones enjundiosas, olor a pólvora y Rita yace a su costado, los ojos de susto plasmados en el último suspiro mientras se desvanecía. Ella a su lado, sin aliento y sin palabras. Un nuevo disparo. Él se incorpora... Salio corriendo... Una banca en el camellón parecía el lugar indicado para fumar y tomar un respiro.

Arturo Lizarraga Osorio

jueves, 14 de julio de 2011

Eno Tsal

Sorprendidos, alumbrados por la alfombra, resplandecen: El frente a ella, ella frente a El. Noche de inocencia cubierta en deseo, los sonidos son la música de su piel y de sus labios.

Sus manos vertiginosas, buscándose, reconociéndose, prodigándose. El tiempo pasa detenido y cada uno se estampa en el otro, tatuando el aroma de aliento mutuo. La necesidad es la cúspide de mares ebullecientes dibujando el futuro.

El la calca con sus palabras, ella lo levanta entre su tacto, lo dos dejan el mundo para crearse uno propio, apartado, intimo, irrepetible. La noche es cómplice y las paredes son testigos, luna de amor escurriendo por sus cuerpos.

Condenados uno por el otro no dejaran ya de amarse...

Arturo Lizarraga Osorio

miércoles, 13 de julio de 2011

Seco

Seco,
Impaciente,
Acaparado en un piano
Que se derrama a pedazos.

Seco,
Expectante,
Soñador de miradas
Entre plegarias e ilusiones.

Te contemplo entre recuerdos,
En recortes de domingo,
En tardes calladas
Por la espera de la próxima semana.

Desperdicio tinta,
Procuro
Y...
Busco la forma,
La síntesis,
La noción
Y...

Te contemplo una vez más,
En trayectos de clausura,
En anhelos permutados,
En papel
Y música vaga.

Seco,
Quiero decirte
Y me haces tímido,
Serio...

Seco,
En mute,
En contemplaciones
Y en espera.

Arturo Lizarraga Osorio

jueves, 17 de febrero de 2011

Llaves

Escribo desde antes del reposo, un poco antes de esa hora del día en que se cuentan los segundos y se clausuran las actividades, ese momento en que ya nada importa y montados en un f1 esperamos que las luces se apaguen sin carro de seguridad de por medio para arrancar en tercera, forzando el motor.

Escribo desde el aburrimiento, con un loco que sube con sus llaves todos los días, un adulto mayor que con llaveros en mano busca encontrar en la infinidad de posibilidades, la coincidencia de una llave con una chapa.

Su actividad desesperante, me ha llevado a formular una estrategia matemática en donde de acuerdo a “x” que es el número de llaves en un llavero, multiplicado por “y” que es igual al número de llaveros, propensionado en “z” que es el total de chapas que existen en todo el edificio más “w” que es el total de horas de trabajo al día, entonces obtenemos “c” que es el total de tiempo que se tardará en encontrar la correspondencia inequívoca de todas las llaves. A esta función la he denominado f(b) que de acuerdo a mi estrategia, si conjugo las diferentes integrales de f(b) en una Matriz múltiple de canales binomiales, podremos graficar que el señor se tardará en su juego de llaves aproximadamente unos 102años, 3meses, 17días, 9horas, 46minutos y 58segundos (cabe aclarar que a estos cálculos ya se les anexaron la casualidad y la fortuna).

Quiero imaginar que al pobre señor se le contrató desde joven y que por lo tanto su labor ya se reduce a los últimos llaveros y a las últimas cerraduras disponibles. Porque si no, su tarea se quedará inconclusa y entonces todas las llaves se quedarán sin una asignación adecuada al cerrojo que corresponden, lo cual, me conduce a una pregunta aun mayor, ¿qué pasa sí una llave no cuenta con un cerrojo o sí un cerrojo no cuenta con una llave? ¿qué puede entrar o salir de un cajón sin una cerradura asegurada? ¿cómo será la vida de una puerta insegura? Vamos, son preguntas que deben de tener una relevancia mayor como para que en una empresa se cree una plaza especializada a la búsqueda de corresponsabilidad de las llaves.

Ya sé, a todos, hasta este punto, se les hace de una irrelevancia y una estupidez mayúscula estas palabras. Y tienen toda la razón de no ser por la explicación real de la búsqueda del señor y su obsesión con las llaves. Podría ser un absurdo que no llamaran al cerrajero y que cambiaran todas las chapas para que pudiesen tener el orden de todas las llaves, bueno, cambiar los cerrojos por seguros de biometría y olvidarnos de las llaves…

Pero ¿qué coños?, de tanto ver al viejillo con sus llaveros la palabra llave se esta apoderando de mi vocabulario, por lo que pido a todos ustedes la más honesta de las disculpas.

Vamos, pues, a explicar la lógica de este juego que me esta sustrayendo la paciencia. Todo comenzó hace 20 años, el edificio ya lucia viejo y era necesaria una remodelación. Se mando llamar a uno de esos arquitectos cuya conformación de estética se limita a una caja de cereal y cuyo máximo logro ha sido acomodar en una sola hilera 5 legos consecutivos. Pero bueno, el costo era un renglón importantísimo y como era de esperarse un virtuoso con las credenciales antes mencionadas resulto ser la mejor opción. Así pues, se hicieron los preparativos para dicha encomienda, se vaciaron las gavetas, se limpiaron los closets, sacaron los muebles y archivaron los documentos, todo el proceso previo a que llegaran los camiones con la graba y el cemento.

La labor no fue complicada del todo, pero una caja fuerte no pudo ser extraída del edificio; en un afán de seguridad el dueño del inmueble mando soldar la caja a la estructura que soportaba la construcción completa. Así que ese armatroste debía de ser dejado en el interior y debería de correr con el riesgo de que el ilustre arquitecto corrigiera su ubicación o su extracción entera. El propietario del edificio, un viejo que a demás de avaro era un tanto idiota, decidió sacar todos sus valores y solo dejar su testamento en el interior, al considerar que no debería de darle mayor importancia a dicho documento ya que en caso de que se perdiera siempre podría ir al notario a tramitar una copia.

La remodelación inició puntual y con el tiempo se fue haciendo un caos, cristales eran más grandes o más pequeños que el marco de las ventanas, los retretes estaban lejos de los ductos de agua, la energía eléctrica era un tejido grotesco y si aliento, las puertas daban a paredes y las paredes atravesaban cuartos sin lógica aparente. El poder de distribución, de continuidad a los planos se desvaneció con el proseguir de los días, hasta que un día quedo terminado este prodigio de abigarrados. Fue así como el arquitecto le dio las llaves al dueño de todo el edificio, en una bolsa de plástico, olvidándose de señalar o de indicar a que puerta o a que cerrojo correspondía cada llave. Sin embargo, y para efectos prácticos, se localizaron las llaves de las puertas principales y se colocaron el restante de las llaves en un bowl de cristal sobre el escritorio del dueño.

Entre todo este caldo de cobre, se fue como un sazonador más la llave de la puerta detrás de la cual se coloco la caja fuerte y su único documento dentro de ella. Todos los días el Dueño sintió la inquietud de mandar abrir esa puerta, de ver si seguía ahí su caja fuerte o si todo fue una mala broma del arquitecto o a lo mejor una equivocación del seguimiento de los planos. Pero, entre los estados de resultados, los cheques de la nómina o el mantenimiento de la red, los días pasaron y las intensiones se quedaron poco a poco en una buena voluntad diluida entre las horas.

Entre sus múltiples propiedades el Dueño del edificio, tenía un hijo que hacia tiempo había dejado de ser un activo, para trasformarse en un pasivo que ya se depreciaba en números rojos. Adicto a la buena vida, pero no al buen trabajo, conocido en todos los sitios chic de la ciudad y parte del extranjero, nunca atado a una sola mujer, sino un imberbe amante del hedonismos y del masoquismos. Alguien que a sus 49 años seguía esperando la iluminación del ser para llegar a prodigarse en un camino que todavía no tenía, de no ser por cada semana aparecerse en la oficina de su padre a pedir su mesada para proseguir con su incansable juerga. Uno de esos días en los que le apremiaba el efectivo, se presento en la oficina del Dueño del edificio y cual fiera costumbre le pidió un módico préstamo que eventualmente le pagaría al igual que todos los anteriores.

- ¿Qué paso?
- Nada…
- ¿Entonces a que se debe tu visita?
- Pues ya vez…
- Pues si ya veo, ¿Y…?
- Pues préstame una feria, ¿No?
- ¿Préstame? Cabrón… y ¿cuándo me vas a pagar?
- Pues luego…
- Pues luego te presto…
- Ya no mames, préstame una lana…
- No…
- ¿No?
- ¡No!
- Chinga… Préstame… ¡me urge!
- ¡No!
- ¡YA…! ¡Que me prestes puta madre…!
- ¡No! Y no es no. Se acabo, nunca más.
- Ahora la culpa es mía, ¿qué no vez que yo soy el espejo de tu fracaso como padre?
- Mejor vete.
- La…

- ¿Qué pasó mnita?, Cuenta, cuenta, ¿Por qué esta la ventana rota de la oficina del Dueño?
- Hay no manches para inche susto que nos sacaron.
- Pues ¡¿qué pasó?!
- Nada, ya sabes… que llega el hijo, para ya sabes… como todas las semanas… y que empiezo a escuchar gritos, pero acá… y pues yo que me pongo acá bien oreja… pero por más que le hacia no escuchaba…
- Y ¿luego…?
- Pos dice el poli de allá abajo que nada más vio salir volando el tazón de las llaves y pues que nada más vio un montón de cristalitos…
- Aguas mnita, aguas… ahí viene el Dueño…
- Hasta mañana Señor…
- Hasta mañana Señoritas…
- Hay no manches mnita, si se ve re-enojado.

Naucalpan de Juárez, Estado de México a 28 de Marzo de 1986
Siendo hoy día viernes 28 de Marzo del año de 1986, doy fe de que a las 19 horas falleció el Señor Uriel Mendieta Buendía en la calle de Carlos Arruza producto de un incidente vial. De acuerdo a los hechos, el occiso cruzaba la calle, cuando un vehiculo Dodge Dart K modelo 1982 color negro conducido por el Señor Josué Bernal Norberto, arroyó al individuo…

Con la muerte del Dueño del edificio, los problemas se vinieron de frente, familia de la que no se tenía conocimiento apareció, un hijo bastardo se hizo presente y el pleito por las propiedades y los bienes del difunto comenzaron, el hijo legítimo actuó con prontitud recordando que el testamento se encontraba en la caja fuerte del edificio, por lo cual, su primer instinto fue recobrar las llaves del platón que había arrojado unos días antes y hacerlas desaparecer, después quemo los planos de construcción y declaro que el Dueño había muerto intestado. Su medio hermano, peleó lo contrario y aseguro que el Dueño lo había incluido en el testamento que él así se lo había hecho saber.

El pleito fue largo en los juzgados, Abogados, Jueces, citatorios, el argumento de uno contra el otro, el notario que certifico el testamento fue sobornado por el hijo legítimo y en su perpetua avaricia también certifico la inexistencia de dicho documento, al final, se declaro que al ser el hijo legítimo el único reconocido legalmente por el Dueño, este era el heredero de los bienes del Dueño.

El hijo legítimo tomo posesión del predio y de la compañía que ahí operaba, lo primero que hizo, fue mandar llamar al arquitecto de un inicio para tapear la puerta que daba acceso a la caja fuerte con un muro de concreto y así sellar de una vez por todas cualquier rastro del testamento.

Muchos aseguran que en esos días el carácter del hijo legitimo era muy amable, todos los días reía incubierto por el logro de su fraude y de su mentira. Nunca un grito, nunca una pose, nunca un regaño ,a nadie. La empresa fluía por la inercia heredada y los resultados se daban sin pormenores.

Al pasar un año de la resolución final de los juzgados, algo que sorprendió a todos comenzó a manifestarse en el edificio, de pronto aparecieron llaves sobre los escritorios, llaves llenas de lodo, de vergüenza y de enojo. Estas llaves fueron recolectadas y se volvieron a desaparecer bajo las misma circunstancias por las que habían desaparecido la ocasión anterior. Sin embargo, las llaves volvieron a aparecer, ahora mojadas hasta la cloaca más inmunda. Y una vez más volvieron a ser recolectadas y volvieron a desaparecer, y una vez más aparecieron.

Se fueron los meses en este misterioso juego de esconder y aparecer, cuando un día se vio a un nuevo conserje en el edifico, nadie supo del momento de su contratación, nadie podía ver bien su rostro bajo la visera de la gorra y no hablaba con nadie, pero al poco tiempo, se le vio jugando con las llaves, se le vio probando coincidencias entre chapas y llaves. Al enterarse de esto, el hijo legítimo le mando llamar, cuando estuvo frente a él se despojo de la gorra y el rostro era el rostro del Dueño y antes de poder reaccionar un gruñido de diablo presidio la trasformación de las facciones y entre un vuelo y un susto se desvaneció frente a los ojos de su hijo legítimo.

Al otro día, se vio de nuevo al conserje entrar por la puerta principal como cualquier otro empleado, mientras que el hijo legítimo pegaba de gritos e insultaba a cualquiera que se pusiera por delante.

Se cambiaron los protocolos de entrada, hasta llegar a la biometría para asegurar que nadie que no perteneciera al personal de la empresa ingresara al interior. Pero al llegar el conserje ponía el dedo y las puertas se habría. Nada a podido impedir el ingreso del conserje.

En un intento desesperado, el hijo legítimo mando contratar a su medio hermano y le dio un puesto y un cubículo en un rincón escondido. El carácter del hijo legítimo cada día es peor y todos los días se ve al mismo viejito buscar una por una la concordancia de cada una de las llaves.

Algunos aseguran que busca el testamento, otros dicen que solamente quiere atormentar a su hijo, preocupándolo con su presencia y que su búsqueda terminara con la renuncia o la muerte del hijo legítimo.

Yo por mientras, re-estructuro mi formula y anexo nuevas variables que como lógica me lleva a la conclusión de que el limite de f(x) es igual a la posibilidad de fallecimiento del hijo legítimo y que la cuádruple integral de f(x) respecto a b es el tiempo descompuesto a infinito. En donde la búsqueda y el castigo no cobrarán resultados a corto plazo.

Arturo Lizárraga Osorio

viernes, 28 de enero de 2011

0010001011100

Descompuesto
Sumergido en un desorden de viernes
El deseo de un momento es ya la sospecha de una media hora muy larga.

Wisky y tv de media noche
Una almohada irreconocible
Y una simplicidad descarriada
Contendiendo en un teclado desafortunado.

El frío se pega en los huesos
Con un consuelo que parece interminable,
Con un suspiro desconectado,
Con un bostezo repartido,
Con puntos suspensivos…

Suspiro
Sostengo
Retengo
Descreo
Tres palabras
Nueve intenciones
Una esperanza
Interpreto
Prometo

El frío se pega al espíritu
Con un silencio eléctrico,
Con un pretexto disléxico
Con párrafo en verso…

Arturo Lizárraga Osorio

martes, 18 de enero de 2011

Dibujo diluido

Como un regaso en el dibujo diluido
de una camiseta vieja,
libros que se agotan en la primera hojeada,
el impermeable vocablo
restituido en puntos suspensivos.

Soledad,
silencio,
calma,
un día entre sueños,
entre páginas incrustadas
en un pasado que parece futuro.

Algo escurridizo,
soluble en tres cuartos
maltratados por la nostalgia.

Y los sonidos
deseosos de no interrumpir su partitura digital,
produciendo un inmemorial camino
sin fecha de caducidad.

Como un soplo en los tenis rotos,
en los jeans deslavados,
en el cliché urbano
de rebelde caduco.

Como una cap que mira de espaldas
los recuerdos se dispersan
por este cautiverio de tabla roca
y de pagos quincenales.

Como un remanso en el dibujo diluido
de una camiseta vieja,
rolas resucitadas en tarde de palabras.

Arturo Lizárraga Osorio