Prosapia cuestionada
Rosas desprendidas en silencios prolongados,
La custodia implícita de un noche lejana
Y el insomnio voluntario
Direccionando el teclado.
Dos golpes de parsimonia
De liquido negro supurando las paredes
Duendes múltiples extendidos por los dedos
En la fórmica resolución
De simples fundamentos.
Cae el cielo,
Cae la tierra,
Cae la noche,
Cae eterna.
50 conjuntos de escarabajos
Entre la espera inconsciente
De tintas correctas
Y corro a casa.
Cinco encendedores en el bolsillo
No son suficientes
Para un cigarrillo
Intranquilo,
Vacilante
Y mortífero
Cae el cielo,
Cae la tierra,
Cae la noche,
Cae eterna.
Arturo Lizarraga Osorio
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