viernes, 18 de junio de 2010

180610

Entre la decepción y la tristeza un frió recorre el pensamiento, las costumbres se pierden y todo es un gélido alarido de incertidumbre. Me fumo la conciencia y la resignación no es un espacio contemplado en un simulacro de vida que se desvanece entre mis dedos.

Camino entre parques y silencio, entre multitudes lejanas, entre euforias ajenas. No encuentro un sitio, un prado, un recuerdo, un siniestro para refugiarme en una desolada congregacion de soledades.

Mis manos se desgastan compitiendo congeladas contra un teclado inhóspito aferrado a la nostalgia perdida. La urbe se cruza intempestiva por los sentidos y todo es un desierto desmenuzado en lluvia y en neblina.

Arturo Lizárraga Osorio

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