Oculto en el silencio de la noche mi estado es una mezcla inherente de jazz y de confusiones. La ciudad es un puñado de expectativas intranquilas con insertos de música y tráfico.
Todo el día hipnotizado por el mismo pensamiento me satura de dimensinalidades distintas. No puedo, el cansancio me vence y tanto desear convoca demonios de otras épocas y tanta auto censura provoca impotencia, no soporto los protocolos, las normas y las formas, me desespero en el afán y quisiera todo en prontitudes extremas.
Oculto quiero gritar y no puedo.
Arturo Lizarraga Osorio
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